Asociaciones de vecinos y partidos políticos están al corriente: pero nadie se atreve a pronunciarse al respecto y menos a punto de comenzar una campaña electoral, no sea que les vayan a acusar de islamóbofobos.

Pero lo bien cierto es que -en un local que hasta hace no mucho tiempo era un popular gimnasio- en el barrio de Las Cuatrocientas (Cuatrosantos), la comunidad musulmana ¡que ya se han hecho los amos de Cartagena! van a abrir una mezquita en breve espacio de tiempo.

Cartagena: peligroso polvorín de yihadismo

El número de muslmanes legales (más el número de ilegales cuya cifra nadie es capaz de calcular) ha convertido a la ciudad trimilenaria en un peligrosos polvorín de yihadismo.

En Cartagena no cabe un musulmán más.

La mayoría de barrios populares (barrios de gente trabajadora donde antes existían una convivencia tranquila) se han convertido en un foco de tráfico de drogas fomentado por los musulmanes que llenan desde el centro hasta la periferia.

Y no parece que nadie quiera ponerle el cascabel al gato…

¿Alguien controla qué mensajes están lanzando los imanes desde esas mezquitas?

Es más, en Cartagena ¿hay destinado un solo policía que sepa hablar en árabe?

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