Por el Dr. Carlos León Roch

Por mucho que “se esfuerce” la dársena de Escombreras del puerto de Cartagena no puede suplir las expectativas que El Gorguel suscita.

Probablemente -no hay que pensar mal- el desconocimiento del tema portuario de los gobernantes de la CARM es lo que les ha inducido a proponer la ampliación de dicha dársena en vez de acometer la  gran obra de construcción de la del Gorguel. Esos comentarios de nuestro gobierno regional habrán gustado mucho a las Autoridades Portuarias nacionales y a sus respectivos Gobiernos locales y regionales de Valencia, de Barcelona… y de Algeciras; porque ellos son los que podrían sufrir la competencia de El Gorguel, con un calado de 22 metros  “a pie de muelle”, con el atraque de esos enormes buques  superpanamá  de 250.000 TM , equivalentes a 10.000  (diez mil)camiones de 25Tm ¡cada barco!

Probablemente, el gobierno regional, en su “lejanía interior” piensa (y tiene razón) que en Escombreras atracan constantemente enormes buques de ese tonelaje… ignorando (u olvidando) que se trata de  los denominados graneles líquidos (fuel, etc.), y lo hacen mediante mangueras, desde espigones alejados de la costa, donde sí hay la adecuada profundidad. Pero eso no sirve para el transporte de contenedores (TEUS), obligados a ser descargados en tierra firme.

La imprescindible combinación de los 22metros de calado en el mar “inmediato” con la de contar con una adecuada explanada en tierra firme, donde almacena los miles de TEUS constituyen la razón suprema de la imposibilidad de que la dársena de Escombreras pueda sustituir al Gorguel.

Cuando el don Adrián Viudes, insigne murciano ¡ahora lo somos todos obligadamente, según el  nuevo Estatuto…!)-presidente  entonces de la Autoridad Portuaria de Cartagena- tuvo la  iniciativa de la construcción de una  macrodársena en los alrededores de Portman, a muchos  nos pareció un proyecto  maravilloso, pero inalcanzable. Inalcanzable por su coste económico altísimo; inalcanzable por unas repercusiones ambiéntales importantes; inalcanzable porque ¿qué más se podía transportar a través de unas vías ferroviarias del siglo XIX, abandonadas por las administraciones casi desde la guerra cantonal, de una sola vía, sin electrificar, con pendientes y curvas en su trayecto superiores a las permitidas…?  Y todos nosotros sonreíamos ante la dulce utopía de una nueva dársena en el Gorguel donde pudieran operar los  grandes buques supercontenedores de un  calado  (el puerto de Cartagena solo tiene 11 metros), disputándole el tráfico a puertos consolidados como Algeciras, Barcelona… Utopía tras utopía, dudábamos: y ¿quién iba  a pagar eso?

Y  resulta que la propia  Autoridad Portuaria pondrá la mayor parte  del coste total.…, Pero ¿cómo vamos a ser capaces de transportar esos cientos de miles de toneladas en contenedores dirigidos al norte de Europa, a Alemania, Suecia…, con un ferrocarril al que solo le falta unos cuantos apaches atacándole cuando pasa el puerto de La Cadena?

Y, de pronto, con una iniciativa originalmente  privada, aparece el proyecto del Corredor Ferroviario del Mediterráneo, que unirá  el puerto de Algeciras (máximo distribuidor transatlántico de mercancías) con los grandes mercados del norte de Europa, pasando por los más importantes puertos del mediterráneo (Cartagena-Alicante-Valencia-Castellón- Tarragona, Barcelona… y posiblemente ,alguno más).

Nuestra asociación “Cartagena-Futuro”  -como alguna otra- lleva varios años trabajando -altruistamente, claro- para conseguir que el Corredor ferrocarril mediterráneo tenga las mejores características para el desarrollo de nuestra comarca, de nuestra región y de nuestra nación; trabajo que se plasmó en un detallado  librito escrito  por un equipo técnico (ingenieros, economistas..) dirigidos por el ingeniero don Evaristo Sanvicente.

Ahora podemos adivinar -en ilusionada utopía- una vía férrea doble o triple, electrificada, con el ancho  europeo  compatible con el ibérico, capaz de una alta velocidad media, con una estación de embarque (Zona de Almacenamiento Logístico) de más de 750 metros de longitud, capaz de embarcar y desembarcar  esos miles de contenedores procedentes  o con destino al norte de África, a los mercados emergentes asiáticos…, y también, al mercado nacional, con los productos del Campo de Cartagena y de la Huerta Murciana. Una gran estación que deberá estar, lógicamente, próxima al gran proveedor de mercancias:  la dársena del Gorguel.

Cuando los dirigentes nacionales viajan en un AVE en Cataluña, próximo a enlazarse con las vías francesas, nosotros, en este pico-esquina peninsular, sin renunciar a aeropuertos internacionales ni a ansiados trenes superrápidos, ya vislumbramos una gran realidad productiva, creadora de trabajo y de ilusión, una pareja formidable. Una pareja feliz: El Gorguel-Ferrmed”, un trio feliz “Gorguel-ZAL-Ferrmed”.

Los gobernantes deberán levantar sus miradas de sus entrañables ”Cuatro Esquinas” y dirigirlas hacia el mar, a sólo50 km, donde se crearán miles de puestos de trabajo; miles de nuevas empresas agrícolas, ganaderas, industriales; miles de millones de euros.

Y esperanzas de una región armónica y consolidada. 

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