Por fin algo de esperanza brilla en el paupérrimo panorama electoral nacional y, más concretamente, en el de la (inexistente a nivel oficial pero absolutamente real, histórica y sociológicamente) Provincia de Cartagena.

Alrededor de un hombre ejemplar ¡casi imposible encontrar alguno en política!, Antonio García, se ha conformado una coalición de partidos y organizaciones independientes con posibilidades más que reales de entraren la inútil y carísima Asamblea Regional de la CARM.

Basta con decir que Antonio García, profesor universitario y prestigioso economista, es la única persona que conozco que cuando fue llamado para un puesto técnico-político (la gestión del Centro Histórico de Cartagena) puso como condición cobrar un euro menos del salario que percibe como profesor universitario.

Es decir, que Antonio García llegó a la política para servir y no para servirse e hizo un encomiable trabajo pese a llegar de la mano de un aprovechado de la política como es “El Salvador” de Cartagena José López, ¿recuerdan? “El Alcalde más chulo de España”.

Siempre me sorprendió que alguien de la talla intelectual y moral de Antonio García fuera capaz de supeditarse al mandato de un histriónico “Cavite” pero Antonio García antepuso los intereses de Cartagena a la difícil convivencia que debe suponer aguantar todos los días a alguien que se cree un elegido de los dioses y que defiende su cartagenerismo a base de contratas para los amiguetes y enchufes de significativos militantes de su partido.

Quiero decir, si López y MC nos defraudó porque no ha sido ni más ni menos que lo mismo que el resto de los partidos del Régimen del 78 (más de lo mismo) la llegada -con liderazgo y mando- de Antonio García a la política, acaso la cabeza más visible (y con seguridad la mejor amueblada de la Plataforma por la Biprovincialidad), representa una posibilidad real de cambio: que en la absurda Asamblea Regional de -no sé qué región- se escuche una voz tan contundente como sensata. reclamando otra estructura de región y de nación, una España que debiera haberse construido desde abajo hacia arriba, “Las Españas” que pretendían la Corona de Aragón frente a “La Gran Castilla” que impuso Isabel La Católica.

^Porque sólo desde el amor a lo más próximo es comprensible y posible un patriotismo fecundo: siempre he dicho lo mismo “nadie que no ama encendidamente a la tierra que le ha visto nacer puede amar -sin falsos patrioterismos- a la patria a la que pertenece.

España debe ser (como decía José Antonio) “un sugestivo proyecto de vida en común”; o, dicho de otra manera (que molestará menos a los “políticamente correctos” que huyen de los certeros y cada día más vigentes planteamientos del mejor hombre de España (fusilado por “los unos” con la complicidad de “los otros” cuando sólo tenía 33 años), España sólo será una nación cuando los españoles amen una empresa colectiva que les una, un Estado que les proteja y unas administraciones en las que se reconozcan y que estén para servirle y no para servirse de los ciudadanos.

El gravísimo problema viene desde el 78 y su Constitución que dejó muchos problemas sin resolver para crear otros que no existían y cuyas consecuencias pagamos 40 años después…

Así las cosas se inventó “el problema vasco” (que tiene menos de 100 años y que nace de la imaginación de un bastardo llamado Sabino Arana) y se ignoró la historia de una Provincia que fue la más grande de la Península Ibérica –cuando España siquiera existía-.

Para reconciliar a la Provincia de Cartagena con la nación resulta imprescindible que los españoles sepan que -en esta parte secana y olvidada del Levante español- existe un pueblo trimilenario que sin CDRs practicando terrorismo callejero y sin Israel detrás (promoviendo su independencia) son maltratados históricamente por lo sucesivos gobiernos de Murica y Madrid.

La Provincia de Cartagena merece una oferta electoral como la que nace con la candidatura CCD y que encabeza Antonio García.

Bien sabe el líder de esta más que posible esperanza política que este periodista será implacable con él una vez sea diputado y que le obligarás a cumplir sus compromisos.

Pero -sin hipotecarme en absoluto de cara al futuro- la aparición en escena de Antonio García liderando las aspiraciones del muchos municipios que aspiran a ser escuchados en la Asamblea General (que ya fue incendiada una vez y que, quién sabe si las llamas debieran ser su última misión) representa una ráfaga de aire fresco en “una atmósfera ya cargada, como de taberna después de una noche crapulosa”.

News Reporter
Desperta Ferro. Josele Sánchez

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