El viernes 12-4-19 se celebró la junta del Santander y los accionistas críticos le amargaron el día a Ana Patricia Botín.

El final de Ana Patricia Botín es inminente: hacía mucho tiempo que una Junta General de Accionistas del Santander no concitaba tantas crítica y controversia: la acusada del asesinato de su propio padre no es que tenga el gallinero resuelto sino que está contra las cuerdas.

No se esperaba esto la jefa del “clan Botín”, la trama más mafiosa de España y ahora no deja de preguntarse -junto a su equipo de fieles y torpes esbirros- ¿esto estaba preparado? ¿ha tenido que ver algo La Tribuna de España con este «boicot«?…

«Algunos esperábamos esta sorpresa» aunque sólo sea por cada uno de los días y de las noches que nos ha hecho pasar, desde que publicamos la trama del presuntoasesinato del banquero a manos del amante de la presidente del Santander, el narcotraficante colombiano Jesús Samper Gaviria y del que están acusadas la viuda, Paloma O´Shea y la hija Ana Patricia Botín.

Este año los accionistas minoritarios críticos con la gestión de la presidente del Banco de Santander (los mismos que le hacen aparecer el 8 de marzo como símbolo de la “Mujer Trabajadora” pese a ser el máximo exponente de la “Mujer Explotadora”) han acaparado el turno de intervenciones, estropeándole una jornada que esperaba como las anteriores: un paseo en barca y una tomadura de pelo para todos los accionistas del que llegó a ser el banco español más importante y que ahora perece entre el apuntalamiento de un gobierno que no le deja caer y la protección  que todavía le presta un sistema judicial mafioso al que siempre ha tenido comprado y que comienza a abandonar a quien ya huele a cadáver” (cadáver profesional propio y cadáver sin autopsia de su padre) . Los asesores de imagen de Ana Patricia Botín insisten en que sonría -en un intento de dulcificar su imagen hosca-, pero ayer las críticas constantes a su gestión no le permitieron esbozar ni una sonrisa.

Ni siquiera los habituales intervinientes invitados por el propio Banco de Santander, es decir, los palmeros que asisten a la junta, con todos los gastos pagados con cargo al banco) para alabar a Ana Patricia Botín consiguieron dulcificar la deplorable imagen de una entidad a punto del colapso y su riesgo reputacional. Ni laAsociación de la protección del Oso Pardo (el año pasado fue la Asociación protectora del Quebrantahuesos), ni Cáritas, ni otras ONG´s consiguieron acallar a los accionistas críticos. (Por cierto, que Cáritas se convierta en el felpudo de una evasora de capitales y de una blanqueadora de dinero procedente del narcotráfico -incluso a un católico como yo- invita a pensarse muy mucho lo de la X a la Iglesia en la casilla de la declaración de la renta).

A las críticas habituales de los defensores del medio ambiente, y a los contrarios a la financiación de las empresas armamentísticas, este año se han añadido los que han puesto en evidencia que Ana Patricia Botín y el Santander no luchan por la integración de las personas con discapacidad o que hace la vista gorda con las empresas que ocultan dinero en sus cuentas pese a estar aparentemente disueltas.

Y -igual que ocurrió el año pasado- la crítica más valiente y esperada era la del colaborador de La Tribuna de España, el pequeño accionista y abogado de la víctima de la codicia ilimitada de Ana Patricia Botín, Inversión HogarEduardo Martín-Duarteque solicitó la remoción de todo el Consejo de Administración y la acción social de responsabilidad, especialmente contra Ana Patricia Botín, Rodrigo Echenique e Ignacio Benjumea.

Eduardo Martín Duarte es un auténtico Robin Hood de la lucha contra la impunidad del “clan Botín” y de la mafia judicial que les protege desde hace décadas, una relación Botín-Sistema Judicial (en el que no falta ninguno de los actores que durante los últimos 40 años han sostenido este sistema de corrupción, partidos políticos, grandes empresas, fondos buitres y medios de comunicaciónfelpudos del poder) que representa lo más putrefacto de un Régimen del 78 que, cada vez más, también toca a su fin.

En esta ocasión -acaso el más valiente de los abogados de España- recordó el fraude de 50 millones de euros que denunció en la Junta General del pasado año (¿recuerdan cuando magistralmente recordó a Ana patricia Botín el muerto que guarda dentro del armario…”), y dijo que ni la presidente, ni nadie del Consejo de Administración, había hecho nada para restituir el dinero defraudado porque los responsables son miembros del Comité Ejecutivo.

Puso de manifiesto el uso abusivo que hace Ana Patricia Botín de los medios del banco, tanto empleados como sucursales, en su beneficio exclusivo para la captación de delegaciones de representación para con ellas aprobar su gestión (algo que de manera absolutamente ilegal e irregular lleva años haciendo con total impunidad y con la complicidad de justicia y administración que se lo permiten) para salir triunfante en las juntas.

Esta es la expresión de una estafadora cuando la delata Eduardo Martín Duarte

Denunció que a Ana Patricia Botín no la quiere nadie al frente del banconi los mercados, ni los accionistas –con participaciones significativas- y que la evidencia era el valor de la acción y lo ocurrido con la marcha atrás en el nombramiento de Andrea Orcel. Puso en evidencia -Eduardo Martín Duarte- que la excusa de la indemnización de los 50 millones de euros era un burdo pretexto ya que antes que al ínclito Orcel se pagaron cantidades astronómicas ¡a Ángel Corcostegui que con 51 años se jubiló percibiendo más de 100 millones de euros! para dejarle el camino libre al muerto (seguimos sin autopsia y sin saber en qué circunstancias) Emilio Botín, en la dirección del Banco de Santander.

El abogado Martín-Duarte denunció la compra de voluntades políticas y judiciales del Banco de Santander (¿recuerdan que La Tribuna de España publicó un listado de 16 jueces,fiscales y secretarios judiciales comprados con propiedades en Brasil -en concreto en las poblaciones de Natal y Fortaleza) y con cuentas corrientes en el país carioca, sin que ninguno de los ilustres denunciados nos haya interpuesto una querella (?), que siendo un secreto a voces han sido ratificadas -con las grabaciones a la ex vicepresidente del gobierno de España, Teresa Fernández de la Vega- en las que reconocía haber hecho las gestiones necesarias para librar a Emilio Botín de la cárcel por las cesiones de crédito con la “doctrina Botín”.

Por cierto, que la vicepresidente ¿socialista? del gobierno de Zapatero, el mismo presidente que -de la mano del más siniestro de los ministros, Alfredo Pérez Rubalcaba– llevó a cabo el mayor asalto a dos entidades, Fórum Filatélico y Afinsadejando en la ruina absoluta a medio millón de familias, para mayor enriquecimiento de un estafador como Emilio Botín ¡que tanta paz lleve como descanso deja! y que sirvió para que el Banco de Santander eliminara de un plumazo la astronómica deuda que el PSOE tenía con la entidad, esa Teresa Fernández de la Vega que debería haber sido imputada inmediatamente por la justicia tras saberse que prevaricó, evitando el ingreso en la cárcel del patriarca del “Clan Botín”, claro que eso ocurriría en cualquier país democrático excepto en una España en la que el poder judicial depende del poder político, y en la que el poder político está al servicio de tramas mafiosas como la que en la actualidad –y ya por muy poco tiempo- aún preside Ana Patricia Botín.

Pero el golpe más duro para una Ana Patricia Botín, cuya cara (siempre espejo del alma) era todo un poema, fue preguntarle para qué visitó a Bernard Madoff en sus oficinas del Lipstick Building ¡en dos ocasiones! y por qué le defendió en un comité ejecutivo del Santander, cuando el banco tenía varios informes de altos directivos que denunciaban que era una estafa piramidal.

Habrá que recordar a los lectores de La Tribuna de España que el Banco de Santander invirtió más de 3.000 millones de dólares de sus clientes en productos tóxicos de Madoff durante muchos años gracias los que cobró suculentas comisiones.

El vídeo de la intervención de Eduardo Martín Duarte (lo enconrarán ustedes al final de esta Editorial), más que para verlo, es para gozarlo; he de confesarles que llevo 24 horas visionándolo una vez tras otra. Debo admitir que me regocijo viendo la absoluta descomposición de una Ana Patricia Botín que ha hecho mi vida muy difícil desde que denuncié el posible asesinato de su padre bajo su inducción. Afortunadamente soy cristiano y ni siquiera tengo el desahogo de poder odiar a mis enemigos, lo que no quita que compruebe (viendo a la otrora todopoderosa Ana Patricia Botín)  que Dios hace justicia y que termina (como decía el catecismo de la catequesis, cuando niño- por premiar a los buenos y castigar a los malos…

Cada minuto vivido en el exilio, cada traslado de domicilio -siempre secreto-, cada día alejado de los míos, cada paso que he dado acompañado en todo momento por dos escoltas… todo se ha visto compensado viendo el sufrimiento de una Ana Patricia Botín que se va a inmolar dentro del Santander (como hacen los terroristas suicidas) y a la que no llorará ni su madre, ni sus hermanos -no sé si sus hijos- ni su esposo, ese Guillermo Morenés al que no le ha importado lo más mínimo ser “el mayor cornudo de España” a costa de llevarse importantes bocados del pastel (como los de la propia estafa Madoff).

Bueno, fue tal el chorreo que Martín Duarte metió a la todavía presidente del Santander, que La Botín tuvo que interrumpir su intervención ante el enfado manifiesto, rumores, críticas airadas e incluso algún silbido (algo impensable -hasta antes de ayer- en una Junta General de Accionistas de la entidad financiera)… nadie se explica por qué se interrumpe a un accionista que está argumentando la solicitud, ¡nada menos que de la remoción de todo el Consejo de Administración y la acción social de responsabilidad!, una intervención suspendida “ordeno y mando” por Ana Patricia Botín con la excusa de haber excedido los 5 minutos del tiempo establecido, algo que no hizo en toda la jornada con los intervinientes palmeros, invitados a costes pagados por el banco.

Por cierto, no sólo lo presenció este viejo reportero que escribe esta Editorial, este director del GRUPO Tribuna de España que ¡la seguridad del Santander aún no saben cómo se les coló en la mismísima Junta General de Accionistas!: el comentario generalizado entre  los periodistas acreditados de “la prensa del sistema” era de absoluta indignación ante la cacicada presenciada, pero después… ni una sola línea en los periódicos (digitales o de papel), ni una sola referencia en los informativos de radio y televisión: sólo se ha hecho eco el periodismo disidente de La Tribuna de España (debemos reconocer, también, la denuncia constante y valiente de nuestros compañeros de Diario 16).

Pero es que, además del ya esperado Eduardo Martín Duarte, Ana Patricia Botín se enfrentó con otra intervención completamente inesperada, la del accionista -también crítico con la mafia del “clan Botín”- Santiago Álvarez-Barón, denunciando la connivencia del Santander con grandes multinacionales participadas por elCarlyle Group que pese a estar aparentemente, disueltas continúan manteniendo cuentas corrientes con movimientos y cargos de proveedores, sin que el banco haga nada para impedirlo (información que también sólo La Tribuna de España se ha atrevido a denunciar reiteradamente. Álvarez-Barón (cuya intervención también tenemos grabada y les ofreceremos mañana lunes) denunció las carencias del Banco de Santander que no dispone de soportes de las aperturas de cuentas con los riesgos que ello implica.

En la peor Junta General que ha vivido Ana Patricia Botín, se alcanzaba el trío de ases: Oscar Fernández (otro accionista incisivo con La Botín hasta sacarla de quicio con una brillante intervención que también tenemos grabada y les ofreceremos próximamente) puso en evidencia que el Banco Santander, en contra de la imagen que pretende proyectar, no es una entidad que promueva la inserción social y ayude a las personas con discapacidad.

Este accionista -discapacitado físico- preguntó por qué Ana Patricia Botín -pese a queel Banco de Santander era accionista de la empresa Konecta y conociendo que92 personas con discapacidad de los servicios de cita previa de la AEAT habían sido despedidas de forma improcedente– no habían sido subrogadas, conforme impone la legislación, dejándolas en la calle sin poder cobrar ningún subsidio. El accionista ¡representante de un colectivo de un centenar de personas con discapacidad! calificó de vergonzante la actuación del Banco de Santander y criticó duramente que no habían recibido ninguna contestación, ni de la presidente (que había sido informada de los hechos) ni del resto de la dirección del banco.

Otra impostura, farsa más de La Botín cuya imagen ya  no pueden lavar ni sus extraordinariamente bien retribuidos asesores.

Ana Patricia Botín, la presidente del Santander, el icono del Día de la Mujer Trabajadora!  despide sin el menor remordimiento a cien discapacitados(también mujeres, ya saben que en este periódico no caemos en la gilipollez de trabajadores y trabajadoras, ellos y ellas…etc.) y ni siquiera atiende su petición de reunirse antes, ni después de consumar un despido que no le ha quitado ni un minuto de sueño a la despiadada jefa del “clan Botín”.

Y para que no olvide nunca esa jornada, la que –con toda seguridad será la última Junta General de Accionistas que presida Ana Patricia Botín– faltaba la intervención que completara el póquer de ases (un póquer para ganar la partida a una jugadora que hace trampas y, por eso, nunca pierde) y llegó de la mano del también abogado, Felipe Izquierdo Téllez, que criticó -con extraordinaria dureza y con precisión absoluta- la criminal actuación del Santander en el caso Banco Popular y su inexplicable litigiosidad que llegaba a tal absurdo que, los abogados deUría y Menéndez que defienden al Banco de Santander cobran más honorarios que el importe de 28.000 euros objeto de la reclamación. (Por cierto, ni imaginan las ganas que les tengo a ese bufete de abogados, por donde pasa toda la corrupción más importante de España, pero, tiempo al tiempo, ahora estamos rematando la faena contra Ana Patricia Botín para hacer bueno el refrán de “me sentaré en la puerta de mi casa para ver pasar el cadáver de mi enemigo”).

Otros accionistas pidieron la dimisión de Ana Patricia Botín por la mala imagen de la entidad que repercutía directamente en los mercados y en el valor de la acción, y destacaron la pérdida de más del 40% del valor de la acción desde que Ana Patricia Botín fue nombrada presidente del Santander.

El ambiente de la Junta General de Accionistas del Banco de Santander fue tan hostil que hasta Juan Manuel Cendoya, vicepresidente de Santander España y director general de comunicación y marketing, pululaba sin pena ni gloria y con la mirada tan extraviada como su propia conciencia, por la “perrera” (que es como denomina el “clan Botín” a la sala para los accionistas de segunda clase que asisten a la junta); también ésta diferenciación de clases de los accionistas fue criticada por varios accionistas. De una manera vergonzosa e inquisitorial el perro guardián de la presidente, Juan Manuel Cendoya  (a mí me recordaba mi adolescencia, cuando desde el colegio íbamos de visita a algún museo y el profesor nos vigilaba a media distancia -pero “sin perder ripio”- mientras el guía nos daba la correspondiente explicación) fiscalizaba a los accionistas críticos, aunque sin tener la deferencia de acercarse a saludar a ninguno de ellos e interesarse por sus problemas con el banco.

No imaginan la cara de Cendoya cuando me descubrió ¿cómo se ha colado este tío aquí?… le faltó tiempo para ir en busca de un vigilante de seguridad aunque, para su desgracia, cuando apareció el gorila de La Botín este periodista ya había cambiado de sitio.

Quise que supiera Ana patricia que estaba. Quise que notara mi aliento en la nuca y que viera mi imagen detrás de cada intervención crítica de las que, por supuesto, este viejo reportero no ha tenido nada que ver.

Fue una jornada, también, de amontonarse imágenes y recuerdos de mi particular calvario causado por órdenes directas de la presidente del Santander: el momento en que fui extorsionado, las amenazas de las cloacas del estado, el temible comisario Villarejo -en sociedad con Guillermo Morenés (“el cornudo consentido” yJavier López Madrid (“el compi yogui” de la que ha convertido al Jefe del Estado en un pobre calzonazos )- intentando comprarme las pruebas de que dispongo y, a mayor abundamiento, utilizando de intermediario a un ¿compañero? de OK Diario, el primer intento de soborno, la escolta hasta para pasear a mi perra, la despedida de los míos, el primer avión que tomé rumbo al exilio, el CNI haciéndome saber que estoy siempre perfectamente controlado, los constantes cambios de ciudad y de países, las penurias económicas, los graves problemas de saludque (casual o “causalmente”) sufrí, todo el dolor padecido durante este tiempo… sé que la recompensa está a punto de llegar.

En definitiva, con todo lo que me ha seguido y perseguido Ana Patricia Botín y sus perros de presa, CNI, “cloacas del estado”… me colé hasta el interior de su habitación (obviamente es una metáfora) y anduve rebuscando entre su ropa interior, sus joyas y su armario de los zapatos… Con toda la seguridad privada (y de la otra, de la que pagamos todos los españoles), me planté en plena Junta General de Accionistas, me salté ¡todas sus medidas de seguridad! y entré -en el día grande, en el día más importante de todo el año para el Banco de Santander- hasta las cocinas decadentes de una sociedad financiera que se hunde irremediablemente. Estuve tan cerca de La Botín que hasta la fotografié con mi propio teléfono, y eso que ha contratado como jefe de seguridad a la que fue número 2 de los Servicios Secretos españoles durante 20 años…

Foto tomada con mi propio teléfono. El glamour de Ana Patricia ya es sólo pasado…

Y además creo que Dios me deparó el que no presenciara una Junta General más, sino la peor de las Juntas de Accionistas que jamás habría podido siquiera imaginar Ana Patricia Botín y -con absoluta seguridad- la última.

A esta ya no la salva ni la cirugía invasiva.

Ana Patricia Botín denunciada por estafa ante la Junta de Accionistas del Santander

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Desperta Ferro. Josele Sánchez

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