Artículo del Dr. Carlos León Roch

No se trata de un acertijo, ni de un pasatiempo.

Se trata de guarismos, en sí mismos anodinos y “neutrales”, pero que representan gran parte de la decadencia que sufre nuestra región, nuestra malhadada CARM,  que  lucha denodadamente con Extremadura para lograr ser la última en datos relacionados con el bienestar  y la riqueza regional…y la primera en datos de paro y desigualdad de oportunidades.

Dura competición en la que, al principio de “la partida”, comenzábamos  con evidente ventaja, basada ésta en nuestra privilegiada posición mediterránea; en  la industria naval; el gran foco industrial y energético; la agricultura privilegiada por el clima, la tierra y  el agua trasvasada y protegida por el artículo 149 de la Constitución…  Y pese a esos “privilegios” previos, otorgados por la naturaleza y por los sucesivos gobiernos de la nación, continuamos en la triste competición regional para “eludir el descenso” a la estricta pobreza.

Pero, además de la “lucha” con la querida Extremadura, tenemos también nuestra lucha interior: la de la desigualdad y la del privilegio.

El 70% del presupuesto se queda en la capital del Segura



Dentro de nuestra CARM convivimos 45 municipios. Y se dice erróneamente “convivimos” porque las relaciones entre 44 de ellos  es solamente la que, afortunadamente, mantienen personal y privadamente vecinos y amigos .

La pérdida de la Diputación Provincial tras la creación ¡sin votación popular! de la CARM  acabó con la participación  de los 44 municipios en la gestión económica y social, así como en la distribución de  los gastos y los ingresos de cada ayuntamiento. Esa gestión económica-social fue asumida en exclusiva por el propio gobierno regional, un gobierno residente en el 45º municipio, esto es, el de la capital.   

Y si antes del Estatuto de Autonomía la Diputación Provincial constituida por los 45 municipios elaboraba, parcialmente, los presupuestos asignados, posteriormente éstos están siendo “distribuidos” por el gobierno  regional, con sede, naturalmente, en la capital.  

Y allí se “distribuye”.

Se ”distribuye” de forma que el 30% del mismo (no alardeo de exactitud, ni mucho menos) van a las manos de las corporaciones locales de  esos 44 municipios… y el 70% “restante” del presupuesto se distribuye en la capital. Bien es cierto que no todo en gastos e inversiones municipales sino también en los propios del gobierno regional, aunque también es de justicia señalar que la mayor parte de los cuales   se realizan en el municipio 45º,  en la capital de la CARM.  



En defensa de la Biprovincialidad

Ante la -al parecer inminente- reforma del Estatuto Regional, parece inevitable atender, entre otras, a esas llamativas desigualdades.

Y la “añorada” Diputación Provincial se recuperará cuando la Región -ahora uniprovincial- se amplié a dos.

Porque 2 es +.  

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