Un artículo del Dr. Carlos León Roch

Soria, Teruel… La España despoblada, provincias en las que la  densidad  de habitantes es, más o menos como en Laponia, se ha manifestado por las calles de Madrid. 50.000 personas han gritado ese popularizado grito de ¡TERUEL  EXISTE!; y el moderno de ¡SORIA  YA,YA,YA!. Ambos con toda la razón del mundo porque, aunque la suprema razón poblacional es la productividad económica, todos los españoles, vivamos donde vivamos, tenemos derechos – y deberes- comunes.

Teruel, Soria y otras 15 provincias, con poblaciones inferiores  a los 100.000 habitantes, con economía preferentemente rural, EXISTEN, pero han de adecuar su economía, su población, a sus posibilidades de desarrollo; siempre con la cobertura de un Estado obligado a sostener la igualdad de oportunidades a todos los españoles .

Mientras, en nuestra malhadada CARM, en “dura” disputa con Extremadura por el último puesto en el ranking de las regiones  desfavorecidas, tras  14 años de sañudas deliberaciones,  se aprueba un nuevo Estatuto Regional ¡por unanimidad! en el que se reincide en reabrir, innecesariamente,  viejas heridas de nuestros antepasados; y  en la impropiamente llamada ”violencia de género”   o en feminismo excluyente , mientras la más genuina necesidad regional, la de articular armónicamente  a la trimilenaria comarca del Campo de Cartagena  con la  “joven” CARM, es ignorada, menospreciada  y estúpidamente ofendida, por el silencio cómplice de los  envejecidos padres estatutarios.  En grave error. Y unánime error… Porque los cuatro partidos que forman  la Asamblea Regional de la CARM, ideológica y socialmente distintas y “distantes”, han votado un Estatuto que margina a un tercio de su población…y al 100 x 100 de la razón.  Y no hay nada más antidemocrático que una votación por unanimidad , cuando no se trate de una cuestión de prioridad nacional. ¡Y tal vez se crean que gran parte de nuestros  300.000 habitantes han  “votado “ esa humillante unanimidad!.

Yerran gravemente.

En grave error, porque la simple inclusión de un procedimiento para  una posible y futura de una doble provincialidad ,siempre dependiente de la aquiescencia de las Cortes Españolas, bastaría para contribuir a la definitiva articulación de esta región, tan necesitada de esa identitaria  armonización.

Mientras unas  despobladas ciudades y pueblos  -provincias, eso sí- reclaman con razón inversiones públicas  para su subsistencia, el Campo de Cartagena, rico en agricultura; poderoso en instalaciones militares; con industria petrolera, química y naval  puntera en España, con trimilenaria riqueza arqueológica y subacuática; con el mayor atractivo y posibilidades turísticas  es ninguneada  por la capital centrípeta, la que ignora a 44 de los 45 municipios, absorta por sus  entrañables CUATRO ESQUINAS…   

Cartagena y su Campo, abiertos siempre a  acoger a los miles de personas de todos colores, creencias y países; y absoluta  e inevitablemente mediterránea, contempla, entristecida, cómo se deprecia la más  que consolidada Feria de Torre-Pacheco; cómo la Autopista del Mediterráneo se separa del Mediterráneo ; cómo el futuro Corredor del Mediterráneo…-también se separa de él; cómo instituciones ancestralmente arraigadas  en nuestra comarca (¡hasta Costas!)  sufre ese terrible ”agujero negro”· que todo lo absorbe.  

Los tres mil años; los siglos o decenios de marginación; las generaciones  frustradas en su anhelo  de seguir amando a España, a su Región  solidaria y a su  patria chica, van a seguir aspirando, pese a todo,  a ese amor “imposible” . Generación tras generación.

Porque -aseguramos-“2 es+”

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